El paso del Nivel Inicial al Nivel Primario es uno de los hitos más importantes en la vida escolar de los alumnos. Para que este camino sea transitado con confianza, alegría y seguridad, en nuestra escuela pusimos en marcha el proyecto de articulación institucional, enmarcado en el programa Puente Inicial-Primaria (PIP) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
¿Y qué mejor manera de construir este puente que jugando? Por eso, en uno de los patios que destinamos para realizar Educación Física, los chicos de Sala de 5 años y de primer grado se unieron en un desafío cooperativo único: mantener globos en el aire utilizando distintas partes del cuerpo sin dejar que tocaran el suelo.
Mucho más que un juego: El valor de los globos y los anillos
A simple vista, el patio se llenó de risas, color y movimiento. Sin embargo, detrás de cada globo suspendido en el aire hay una planificación didáctica precisa.
Elegir globos no es casualidad: su tiempo de caída lento es un recurso estratégico ideal. Reduce la frustración, equipara las posibilidades de juego entre ambas edades y estimula la confianza emocional. Los aros, por su parte, delimitan el espacio y desafían a los chicos a explorar nuevas formas de compartir el terreno de juego.
¿Qué aprendemos cuando jugamos en el patio?
Bajo el bloque curricular de Corporeidad y Motricidad, esta actividad despliega un abanico de aprendizajes técnicos esenciales para el Primer Ciclo:
• Coordinación Visomotora y Óculo-manual: El desafío de calcular la trayectoria del globo con los ojos y conectar el golpe justo con la mano, el pie o la cabeza.
• Habilidades Motoras Básicas: Prácticas intensivas de golpeo, lanzamiento y control de objetos en movimiento.
• Estructuración Espacio-Temporal: Aprender a medir las distancias del entorno y la velocidad del estímulo visual.
• Esquema Corporal: Descubrir y reconocer las posibilidades del propio cuerpo al ensayar impactos con zonas no habituales (como hombros o rodillas).
Compartir para crecer
El verdadero logro de la jornada no se midió en cuántos globos cayeron, sino en cómo los alumnos más grandes recibieron a los más chicos. A través del ajuste de sus posibilidades motrices grupales, aprendieron a cooperar, cuidar al otro y habitar la escuela primaria como un territorio propio, amigable y compartido.
A continuación, les compartimos algunas fotos que se tomaron durante algunos de las actividades realizadas:
¡Felicitaciones a los profes y a nuestros pequeños grandes deportistas por demostrar que el aprendizaje y el juego siempre van de la mano!


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